Un domingo tranquilo

Es un domingo tranquilo, soleado, va a hacer calor. Es temprano. Ya se bañó, ya hizo sus ejercicios, ya meditó, ya desayunó… La música acompaña ese comienzo de día: Amen de Otis Redding, Ya Rayah de Rachid Taha (una canción muy popular en el mundo árabe; él siempre ha tenido un cariño especial por la música árabe), Afternoon in Paris, Stéphane Grappelli (jazz y violín), Traveller, Anoushka Shankar…

Va a su terraza, se sienta en un sillón cómodo, uno de esos dos que lo acompañan desde hace años. Hellen, su esposa, le trae un café.

Ahí lo tiene todo: terraza, café, música, entorno hermoso, un vaso de agua…
¡Recuerdos de tantas terrazas!
Antes del accidente, en esta misma situación hubiese estado fumando un cigarro.

Relajado, tranquilo, piensa: el accidente ocurrió en invierno. Lo que le dejó la primavera, el verano y, supone, el otoño para rehabilitarse y recuperar.
¿Cómo lo hubiese vivido si esa misma rehabilitación hubiese transcurrido en invierno?
¡Una de esas preguntas que no tendrán respuesta!

Relajado y tranquilo, mira hacia atrás, pero no tan atrás. Solo este mes, el primero del año.
Anda con bastones, sube y baja peldaños (su casa tiene muchos), pero todavía no sube o baja escaleras. Da paseitos por su casa y su jardín, sale solo en camioneta, sin la ayuda de nadie ni que nadie lo acompañe, va a sus horas de kinesiólogo, va a hacer un trámite en el pueblo vecino, va a ver a un amigo.
También puede dar un paseo con sus hijos, llevarlos a un parque de skate, o ir a comer una pizza.
Dedica cada día un tiempo para “tareas de la casa”: arregla la bicicleta de su hija, un pestillo de la puerta de su camioneta, cuelga ropa para que se seque, come un desayuno o almuerzo con sus hijos…

Detalles de cada día.
Pero logros personales tremendos.

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Respuestas

  1. Avatar de

    Buen libro.

    Me pregunto el porqué de estar escrito en tercera persona, puesto que el narrador no tiene más conocimiento de la vida del protagonista, que el protagonista mismo…

  2. Avatar de

    Dada la estructura de estos blogs, es díficil dar con el inicio del libro, lo cual desanima para leer y resta interés en la historia completa.

    La solución es que compartas este link, que es el de la página de inicio y en dónde aparece el índice claramente:

    https://ftjbordallo.org/blog-espanol/?cst

    Ojála te sirva la indicación.

    Saludos.

  3. Avatar de

    Pensando en el comentario que te dejé ayer, he reflexionado lo siguiente:

    Desde el punto de vista del tiempo narrativo, “El Diario de un Viudo” NO TERMINA cuando el protagonista conoce a su actual pareja, ya que ese “viaje” ya era conocido pues el protagonista ya había vivido el “viaje” de una relación sentimental.

    El “viaje” del protagonista con Jenni, termina al empezar un nuevo viaje: su paternidad, “viaje” que se acentúa al agregar el adjetivo “tardía”

    Tomando en cuenta lo señalado, “Cuando el Cuerpo se Detiene” -siempre desde el punto de vista literario-, solamente puede tener dos finales (repetir el “1” es adrede):

    1) El protagonista normaliza su nueva condición, con lo cual el leiv motiv del texto desaparece pues el “viaje” termina al llegar el protagonista a su destino (destino en el sentido de “arribo a un lugar”, que en el mundo literario del libro no es topográfico sino sicológico).

    1) El viaje no termina con el arribo mencionado sino que termina con el final del decenio que comenzó con el accidente que sufrió (o estipuló metafísicamente que sucediera) el protagonista. Ese decenio, que en el argumento comenzó en noviembre de 2025, debe terminar con el inicio de un nuevo viaje, el cual no podría ser la desaparición física de un ser querido porque ese viaje ya es conocido sino con, por ejemplo, que el protagonista se transforme en abuelo biológico ya que, dada la edad del hijo biológico del protagonista, dentro de diez años, ya podría procrear.

    Si no existe una de esas dos alternativas, el objetivo de “Cuando el Cuerpo se Detiene” ya no es “ser leído” sino “ser escrito” y pierde su categoría narrativa pues ya no es una “biografía novelada”, sino un diario de vida.

    Quiero dejar en claro que mi comentario NO ES EN NINGÚN CASO UNA CRÍTICA, sino que es una duda que me surge desde la reflexión de “los decenios” y de la metaforización de “los viajes”.

    Considero que el hilo conductor de ambos libros, y que al mismo tiempo los transforma en una saga, es precisamente “los viajes”, amalgamar los viajes objetivos con los viajes subjetivos y añadir el elemento de “los decenios”, los hace comprensibles para quien no haya tenido ninguna de las dos experiencias que motivaron cada uno de los libros.

    Sería muy atractivo para editores y lectores habituales, que pudieses comentar en detalle este comentario mío, estimado.

    (Me dio mucha lata saber lo del accidente y lo de la cafetería, pero se me pasó cuando entendí a lo que te referías con “los decenios”)

    Te dejo un gran abrazo.

    1. Avatar de Félix Bordallo-Garrido

      Gracias por tus mensajes, y por la forma en que lees: con atención, con preguntas, y también con propuestas concretas.

      Tienes toda la razón en lo del inicio. Estos textos han ido apareciendo casi como se vive: sin índice previo, sin una puerta claramente señalada. Tu indicación es muy valiosa, porque al final también se trata de acompañar al lector, de no dejarlo demasiado tiempo en el umbral.

      Y sobre la tercera persona… es una pregunta que vuelve, y me alegra que la formules así. No es tanto una decisión teórica como una necesidad. Hay algo en decir “él” que permite mirar sin quedar completamente atrapado. Como si ese pequeño desplazamiento abriera un espacio: para entender, para sostener, incluso para seguir avanzando. No es distancia fría, sino una forma de cercanía que respira.

      En el fondo, quizás el narrador no sabe más que el protagonista —como bien dices—, pero sí puede mirarlo de otra manera. Y a veces, eso basta para que la historia se deje contar.

      Gracias de nuevo por leer así, y por estar presente en este viaje.

      Un abrazo grande.

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