El horizonte desde la cama – III

¿Será eso? ¿El estrés? Aunque nunca lo sintió así, y pese a su fama de tener un carácter a prueba de todo (ya le preguntaron una vez si lo habían “operado de los nervios”), es probable que las tensiones acumuladas estos últimos años por los proyectos emprendidos lo hayan empujado a buscar una forma de hacer balance, sin saber cómo, ni cuándo, ni por dónde empezar.
¿Estaba postergando?
¿Habrá decidido el ascensor por él?
Hay preguntas que se quedan flotando.

Lo que sí había retomado antes del accidente era leer. Había empezado a tomar cada noche un libro, aunque fuese para leer apenas unas líneas, siempre después de leerles algo a sus hijos. Y un libro fue casi lo primero que pidió a su hija que metiera en la mochila cuando lo llevaron al hospital.

Ahora lo recuerda con cariño: The Catcher in the Rye, de J. D. Salinger. Aquella copia había sido de Jennie adolescente, datada de 1953 (su año de nacimiento). Como muchos de los libros que ahora llenan la casa. Libros que ella compró antes de conocerse, durante sus estudios y mientras trabajaba en una librería; y que después compraron juntos, durante años de viajes literarios, artísticos, históricos, fotográficos. Y viajes físicos, por tierras lejanas y no tan lejanas.

¿Por qué escogió ese libro entre tantos que tiene en las estanterías? Estaba tratando de ordenar libros aún en cajas: desempolvándolos, agrupándolos según su humor y los recuerdos que despertaban.
No un orden bibliotecario.
Los recuerdos: ésa es la razón por la cual nunca quiso deshacerse de la mayoría de sus libros. Con solo mirar una estantería llena, ya empezaba a viajar.

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Respuestas

  1. Avatar de

    Hermoso relato Félix, de facil lectura,ágil ,cercano, lúdico. Felicitaciones por hacer de esta experiencia una oportunidad

  2. Avatar de

    Solo desearte una pronta y total recuperación Félix. Un abrazo cariñoso.

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