Hay momentos en que uno descubre que ha acumulado más cosas de las que una vida razonable puede justificar.
Objetos traídos de viajes cuya historia he olvidado parcialmente, aunque sigo recordando el momento exacto en que pensé: “esto quedará perfecto en Jennie’s”, y por qué lo puse donde lo puse.
Libros comprados en ciudades ya lejanas.
Y mi libro, por supuesto.
Uno siempre termina encontrándose a sí mismo entre las cosas que intenta vender.
Jennie’s abrirá este sábado de una manera algo distinta.
Habrá libros, juegos, cuadros, caligrafías, objetos orientales, muebles, sopaipillas, chocolate caliente y probablemente conversaciones innecesariamente largas sobre viajes, literatura o el clima del Cajón.
Una especie de venta abierta.
O tal vez una forma elegante de evitar llamar “desprenderse de cosas” a lo que claramente es.
Sábado 2 de mayo, de 10h00 a 16h00.
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